Querida mía:
Yo lo sabia. Lo sabía desde el segundo uno que te vi Sabía que ibas a ser para mí. Sabía que ibas a marcar mi vida, mi cuerpo y mi alma. Esos ojos, ese pelo, ese estilo de vestir, de ser y de mirarme calaron en mi tan profundo como nadie jamás lo hizo. No, yo no sentí mariposas... Yo tenía terremotos dentro de mí.
Cada parte de mi te pertenece, y por mucho que, aveces, quiera negarmelo... Jamás me arrepentiré de haberte conocido, de enamorarme de ti, de entregarte en cada beso, en cada caricia, en cada respiración desbocada al hacerme tuya, en cada mirada cómplice.. todo mi ser.
Sí, quizás no sea la mejor persona, la mejor amiga o la mejor novia... pero lo que se seguro es que no te quiero lejos de mi, ya bastante tenemos con la distancia que nos separa diariamente. Jamás podré explicar con palabras todo lo que siento, es imposible, tendría que inventar nuevas palabras para ello.
Sin más demora me despido, sin antes volver a mencionar, que quiero seguir teniendo esos terremotos de altas magnitudes cada vez que te veo, o me besas...
Amándote locamente,
Naki.

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